La audición nos conecta con nuestra familia, amigos y          compañeros de trabajo

Al principio de padecer la pérdida auditiva, la persona no se suele dar cuenta.

En última instancia, sólo oye lo que oye. Por eso, lo que oye puede seguir pareciéndole lo correcto, aunque ya esté sufriendo una ligera pérdida auditiva. En la realidad, lo que sucede es que el cerebro se ajusta a la nueva situación y compensa las señales que llegan desde los oídos debilitadas. Con el tiempo, el cerebro se olvida literalmente cómo oír porque no recuerda el sonido de las palabras.

Dos términos importantes a diferenciar son oír y comprender; el primero hace referencia a la capacidad de percibir un sonido y se relaciona a la agudeza auditiva de la persona. Otro proceso totalmente diferente, es el de comprensión. Este se refiere a la habilidad de entender e interpretar el mensaje recibido.


En algunos tipos de pérdida auditiva sobre todo en adultos; la persona es capaz de escuchar u oír, pero no necesariamente de comprender todo lo que se le dijo, especialmente en ambientes ruidosos. Es por esta razón, que muchas veces hay una clara negación del posible problema auditivo, ya que si hay una recepción del sonido y, en condiciones ideales, comprensión parcial.